Marzo.

Las razones que nos mueven.

Un mes ajetreado, lleno de planes, sueños y proyectos. Pero también un mes para no perder de vista nuestro origen, nuestro norte, nuestra vocación: Transformar el día a día de lxs niñxs que se encuentran internadxs en los hospitales públicos y el de sus familias.

El Doctor Moscoso

tuvo un encuentro muy particular. ¡Entérate leyendo su relato!:
Un miércoles de visita en solitario, se me hizo un poco temprano. Comencé el recorrido unos minutos antes, lo que me llevó a descubrir que cierran «la escuelita» del hospital justo cuando empezamos (razón por la cual casi siempre la vemos cerrada), y a encontrarme con la sorpresa de que en su interior había ya -algo así como- una «Doctora Apapacho» dando consulta: se trataba de Ángela, paciente de oncología de unos once años que describiría como transparente, temeraria, elocuente y directa.
Observé unos segundos sin decir nada; Ángela atendía en su improvisado consultorio a una señora y a su hijo de unos dos años. Jugaba a tomar el pulso, mientras mencionaba la importancia de limpiarse los mocos y la necesidad de unos estudios. En eso, se dio cuenta de mi presencia y pidió mi opinión, riéndose mientras hacía rayones en un folder.

Hice un par de rebuscadas observaciones y le agradecí por ser tomado en cuenta. Después de esto ella agradeció a los observadores por esperar y aclaró que ya no los podía consultar porque la escuelita iba a cerrar.

Cuando salía de ahí, una maestra regresaba a su espacio y me preguntó si ya conocía a la nueva «Apapacho». Me comentó que llevaba unos días jugando a la doctora y que desde el primer día «ejercía» más como una Doctora Apapacho que como una doctora convencional y parece que a los demás niños y niñas les gusta. 

Hace años para mí era un sueño ser Doctor Apapacho. Cuando mi sueño se hizo realidad, no dejó de ser sueño. Ahora es un sueño interrumpido al que vuelvo cada miércoles. Muchas veces me pregunto ¿qué significamos para los niños que visitamos?, ¿qué representamos para sus familias? ¿Nuestra presencia se desvanece cuándo salimos de la habitación?, ¿cuánto dura el efecto Apapacho?

El sentido de este trabajo se va transformando en cada visita, Ángela me dio una idea diferente de cómo tocamos a las personas y de cómo permanece en el hospital nuestra presencia.

¡Ayúdanos a llegar más lejos!

Así como Ángela, algunos niños de Puebla reciben nuestros apapachos. ¡Pero queremos llegar a más!
Agradecemos su generosidad que nos ha ayudado a llegar a donde estamos ahora. 
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